Historias de taxi: el taxi veterinaria

Oct 08, 2014
Redacción Carroya.com

Carlos Eduardo, un taxista algo escéptico con las mascotas, decidió un día tener un poco de consideración y recogió a un señor que llevaba consigo un enorme y peludo perro.

Minutos después, su vehículo fue convertido en un consultorio y spa veterinario.

A mitad del recorrido el pasajero sacó de su maleta una serie de elementos y herramientas para hacerle aseo a su inquieta  mascota que ladraba y jugueteaba sin cesar; desde arreglo de uñas, hasta peluqueada le hicieron a este Pastor ovejero en el asiento trasero.

Carlos, quien además es alérgico a los perros, con el ánimo de mantener su taxi impecable, apretó el acelerador para llegar al destino lo más rápido posible y deshacerse de este pasajero imprudente quien le dejaría su taxi con pelos hasta la antena y con un fuerte olor a canino sudado y mojado por las fuertes lluvias de la capital.

Al final del recorrido, Carlos decide cobrarle un dinero extra al pasajero; este reacciono soezmente y se bajó del vehículo sin reconocer los perjuicios causados.

Finalmente y después de tan desagradable suceso, el conductor debió llevar su taxi a un lavadero, dejarlo por tres largas horas y pagar 25 mil pesos por una minuciosa limpieza.

Esa pérdida de tiempo y dinero, y un rato de fuertes estornudos, le dejan a Carlos una clara conclusión: en su carro no se transportarán mascotas.

 




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