Tráfico 'inteligente', una salida a la crisis de Bogotá

Dic 11, 2014
Redacción Carroya.com
Tráfico 'inteligente', una salida a la crisis de Bogotá.
Tráfico 'inteligente', una salida a la crisis de Bogotá.

Los problemas del tránsito no son exclusivos de Bogotá, sin embargo, la forma de enfrentarlos ha dado un giro de 180 grados, al punto que en el mundo cuando se habla de la solución inicial no se piensa en más vías, sino en Smart Traffic o 'tráfico inteligente'. Lo curioso es que en ciudades como la capital colombiana, parte de la solución ya existe, pero al igual que en muchas otras partes del mundo no se ha sabido usar.

Una experta de IBM explica cómo cuando se interconectan las cámaras de seguridad de una ciudad con las cámaras de control de tránsito normal, y se usan los detectores de velocidad interconectados (sumados a bandas detectoras de tráfico en el piso y otros sensores en las vías) y todo ese sistema se conecta con una plataforma inteligente, el resultado es mayor movilidad con la red existente.

De entrada otorga a la red un estadio superior al que tiene el sistema TransMilenio, en términos de movilidad. Claro, incluso una plataforma inteligente en ese sistema permitiría moderar el exceso de aglomeraciones en las terminales y las constantes quejas por falta de buses en los puntos críticos. 

La operación, sin embargo, no es sencilla. Se requieren supercomputadoras con superservidores que realicen los análisis que allí son clave "la matemática algoritmos sofisticados que pueden detectar los patrones, detectar las correlaciones y ver el contexto de los datos, porque un punto de datos por sí mismo es casi inútil. Y ver no después del hecho, sino en tiempo real", comentó en una conferencia Samuel Palmisano, presidente mundial de IBM.

El flujo de información que emiten cámaras, detectores y sensores llega en tiempo real a un centro de mando en donde se encuentra la plataforma inteligente. Allí, la máquina recibe todo el tiempo datos y va generando teorías, formulando salidas, y al final va entregando las soluciones al gerente del sistema para que decida sobre su aplicación. Con los datos el sistema, deduce y conoce, y una vez interpolados y extrapolados los datos puede determinar salidas. 

Esa es la promesa de un transporte más inteligente. Sin embargo, no es cosa de una sola vez, se requiere que la plataforma constantemente este en operación. No se trata de un diagnóstico que se haga en un día o una semana y después se olvide.

Con la información, el menú de respuestas del servidor es de rutas alternas, desvíos por horario, uso de carriles en contraflujo, rutas de servicio público inteligente, limitación para circular vehículos de determinado peso en algunas vías en horarios preestablecidos.

Además, la solución de desvío, únicamente por el instante en que se congestiona la vía, pero lo más importante es usar toda la red de la ciudad de manera que la movilidad sea la constante sin importar el horario.

En un escenario ideal, un sistema de transporte inteligente tendría que conectar los vehículos, vías y terminales y los organismos gubernamentales y reguladores, y las compañías de transporte y logística, y los fabricantes de vehículos y la infraestructura, y los proveedores de servicios de viaje.

Aparatos como los GPS en los vehículos de servicio público permitirían ordenar el tráfico para evitar concentraciones innecesarias o en el caso de Bogotá manchas amarillas (exceso de taxis) en sectores donde no se requiere.

INVERTIR EN SERIO

Mientras en Colombia se mira como un éxito la ampliación de un carril en un tramo en la autopista Norte de Bogotá, con una inversión de 50 mil millones de pesos, y el país se regocija por invertir el 0,8 por ciento del PIB en infraestructura, países como Estados Unidos se lamentan porque sólo invierten el 2,6 por ciento del PIB y se comparan con las naciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la conforman 33 países de Occidente y Asia (OCDE), que en promedio invierten entre el 27 y el 36 por ciento en ese ítem.

De hecho, en Estados Unidos se pierden 3.700 millones de horas cada año en el tráfico y se queman innecesariamente 2.300 millones de galones de combustible, con una factura para la economía de 78 mil millones de dólares por año. Por lo menos allá ya reconocen que no son eficientes e hicieron la cuenta de cuánto cuesta el mal tráfico.

Fuente: EL TIEMPO, sección Vehículos

CÉSAR A. GIRALDO B.

Subeditor PORTAFOLIO
Nueva York

 

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