Qué revisarle a un carro usado antes de comprarlo

Abr 18, 2015
Redacción Carroya.com
Revisión carro usado
No deje pasar los signos que delatan el maltrato como las puertas descuadradas.

Redacción Carroya.com

Aunque siempre es recomendable someter el carro a un peritaje técnico y legal calificado, los compradores pueden tener en cuenta los siguientes aspectos a la hora de comenzar su selección.
 
En primer término hay que definir las prioridades de los componentes de un carro usado y la primera de ellas suele ser la última que muchas personas valoras. No hay que empezar por el motor o la mecánica sino por el cuerpo del vehículo.
 
Parta de la base de que la mecánica, toda, se consigue nueva y se sabe su precio. 
 
En cambio, una carrocería dañada es irrecuperable y el valor de un potencial arreglo fuera de control, con resultados inciertos siempre. Otra premisa clave es que es mejor hacer uno mismo los arreglos a su gusto y sabiendo cuánto invierte. Siempre es motivo de duda la famosa lo oferta de "carro con motor recién reparado". O "recién pintado"
 
Veamos algunas sugerencias clave
 
1. La estructura
Una  estructura (conjunto carrocería-chasís) dañada puede implicar averías de por vida. La carrocería puede estar lesionada por óxido, accidentes, malos arreglos y estado exterior. 
 
El óxido ya no es un compañero frecuente de los carros, salvo en modelos muy viejos. Los accidentes, si están perfectamente reparados y son daños menores de colisiones de ciudad, no tienen problema. Generalmente han sido reparados en concesionarios y es probable rastrear la fecha. 
 
Colisiones mayores, mal reparadas en talleres sin experiencia y con ahorro de plata siempre dejan huellas que son fáciles de identificar y deprecian al carro. Eluda estos ejemplares, no vale la pena meterse en esos líos. 
 
Los carros repintados necesariamente han pasado por un problema de edad o de latonería. Hay que ver muy bien el trabajo, revisar el cuidado de la aplicación chequeando chorreados, empaques untados de color, etc. Eso indica el profesionalismo del arreglo.
 
2. La cabina
 
El trato del carro se ve en el exterior pero mucho más en la cabina. Mugre, rayones en los tableros, tapetes acabados, cauchos de pedales molidos, asientos desfondados, manijas rotas, guantera sucia, son pésimo síntoma pues si el dueño anterior vivía y manejaba cómodo en esas condiciones, es muy seguro que el resto del carro esté peor tratado pues o no le interesaba la mecánica o no había plata para sostenerlo.
 
3. La mecánica
 
Como decía, todas las piezas de mecánica existen nuevas y son reemplazables. No crea en motores recién anillados, porque es un remiendo. 
 
Haga siempre una prueba de fugas de compresión, que indica el porcentaje de desgaste de los cilindros del motor. No de simple presión pues esos relojes son muy inexactos y en muchos sitios suelen tener calibrado para comprar y otro para vender. 
 
Revise bien que el motor no "bombee" gases por la tapa de llenado de aceite o por la varilla medidora, si lo hace, está para reparar. Los motores no funcionan mejor ni se rejuvenecen lavándolos por fuera, es clave que estén limpios pero muchas veces es maquillaje. 
 
Busque los antecedentes de reparaciones en talleres previos al negocio y haga sus propios cálculos de aceite y filtros empezando de ceros. 
 
Es mucho más sano un carro que haga siempre carretera que uno de ciudad. Eso de que "nunca ha salido de Bogotá o no lo llevo a carretera" no es antecedente bueno pues en las calles las carros sufren mucho más. 
 
Cuando haga la prueba de ruta, que no sea la vuelta a la manzana sino ojalá un recorrido largo y en condiciones duras para el motor. 
 
Mire siempre por el espejo las huellas de humo. Si es azul, está mal el motor. Si es negro, es cosa de sincronización pero eso puedo haber causado desgastes prematuros en la máquina.
 
4. La suspensión
 
Cuando las tijeras, las rótulas y las terminales de la suspensión están en mal estado, se oyen golpeteos en los huecos, la dirección vibra más de lo normal en los rizados y las llantas presentan desgastes irregulares porque el carro no está 'bien parado' en el piso.
 
En cuanto a los resortes y amortiguadores, son los encargados de recibir el golpe del hueco y suavizarlo para que no se transmita a la cabina. Un resorte en mal estado se nota cuando el caído de un lado, mientras que un amortiguador dañado presenta fugas de aceite y rebota en exceso cuando se impulsa la carrocería hacia abajo.
 
Los rodamientos que funcionan mal generan un ‘rumbido’ fácil de percibir cuando se rueda y que se hace más evidente cuando se gira.
 
Siempre pruebe el carro rodando despacio en un destapado o huecos conocidos, ojalá en neutro para aislar el ruido del motor e identifique el sitio e intensidad de los ruidos. 
 
No hay ninguno normal pero usualmente todos se corrigen con piezas nuevas. Eso sí, mire bien las puntas del chasís que no hayan sido remendadas y estén soldadas o golpeadas. Si hay fallas de chasís, no se meta en ese carro.  
 
5. El sistema eléctrico
 
Si se trata de un vehículo moderno, con electrónica avanzada, se requiere de un experto de la marca para que le realice un análisis con los equipos de fábrica que detecten la falla.
 
Lo mejor es evitar los vehículos 'hechizos', es decir, aquellos a los que les instalan plantas, radios, parlantes y alarmas que requieren alterar el sistema eléctrico. En su electricidad y su electrónica, mientras más original sea el carro, más confiable será.
 
Los computadores del carro no se deben tocar, menos aún si el vehículo está funcionando bien. Por eso es recomendable preguntar en dónde y por qué se le hizo mantenimiento a esa pieza, si es que hay huellas de que fue 'tocada', que se suelen ver en los sellos rotos.
 
No se olvide de la revisión legal
 
  • Impuestos pagos.
  • Traspasos legalizados.
  • Registro ante el Runt.
  • SOAT vigente.
  • Antecedentes en el DAS
  • Pago de comparendos al día
 
Partes que delatan maltrato
 
  • Cinturones de seguridad raídos.
  • Accesorios plásticos cuarteados y mal pintados.
  • Puertas descuadradas.
  • Luces y stops en mal estado.
  • Alfombra podrida o rota.
  • Cromados oxidados.
  • Asientos descuadrados o salidos de los rieles.
  • Malos olores en la cabina.
  • Línea de la carrocería descuadrada.
  • Mal estado de las bases de los parales de las puertas.
  • - Vidrios de diferentes marcas.
  • - Soportes de la batería oxidados o podridos.
  • - Llantas de distintas marcas y estados.
  • - Rines golpeados.
 
Fuente: Revista Motor – Asesor Carroya 
 

 




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