Tenga cuidado si va a comprar un vehículo en remate

Dic 10, 2014
Redacción Carroya.com
Tenga cuidado si va a comprar un vehículo en remate
Generalmente los vehículos que se ofrecen en remates se encuentran en condiciones deplorables.

La compra de vehículos en remate es un negocio para expertos  o personas muy conocedoras. La ganancias pueden ser grandes pero también se corre el peligro de tener pérdidas importantes (sucede especialmente a quienes no conocen muy bien el negocio).

 

Entidades nacionales o grandes empresas cuentan con vehículos para su uso durante actividades diarias normales o por el contrario son retenidos o incautados por las autoridades por diferentes razones; regularmente se trata de problemas judiciales.

 

Estos vehículos sufren deterioro normal o son maltratados y prácticamente destruidos. La mayoría de las veces son ubicados en garajes  o patios en los cuales se almacenan por diferentes periodos de tiempo mientras salen a venta por el sistema de remate.

 

Solo un 'ojo experto' puede ver oportunidad de negocio. Muchos de los vehículos simplemente pueden servir para obtenerse partes y venderlas sueltas como repuestos o para armar otros similares que se encuentran en el mismo lote de vehículos en remate.

 

Cómo es la venta

Los vehículos se ponen en venta en el estado y lugar en que se encuentran, es decir, no pueden ser llevados a un centro especializado para realizarles el peritaje técnico y legal que diagnostique su estado real. Prácticamente se está comprando un carro que aparenta estar bien, pero en la mayoría de los casos tienen graves fallas mecánicas.

 

Partes como baterías y llantas han desaparecido o están deterioradas por lo que deben ser cambiadas. Nadie sabe cómo se han utilizado estos automotores.

 

Generalmente cuando están almacenados se acelera su deterioro por deficiente almacenamiento y se presenta el desvalijamiento. Si no se les cuidó cuando nuevos y cuando servían, cuando salen para remate menos aún.

 

En este lugar toca establecer el estado real de cada vehículo mediante una revisión rigurosa hasta donde lo permitan las reglas del lugar o del propietario.

 

Luego se debe hacer un inventario muy detallado sobre partes y reparaciones necesarias para que el vehículo pueda volver a funcionar debidamente, para lo cual se debe mirar disponibilidad y costos de repuestos. Esto permitirá saber cuál vehículo se puede salvar o por el contrario cuál terminará como donante de partes para otros.

 

Los gastos de documentación corren por cuenta de quien compra, lo que también incide en el precio que se debe pagar.

 

En este momento de gran oferta de vehículos usados a precios atractivos y a la facilidad para comprar nuevos, el negocio debe estar más inclinado hacia la compra para desarmar y vender por partes que es más rentable. Este proceso es muy costoso y no justifica invertir en latonería y pintura, cuando se puede desarmar y vender.

 

Los vehículos de entidades oficiales, en su gran mayoría han sido muy maltratados. El poco mantenimiento que se les hace o las grandes reparaciones generalmente no son de buena calidad (ni siquiera usando repuestos originales) En conclusión comprar un carro en remate es prácticamente una 'lotería'.




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