El carro de tres asientos delanteros

Oct 08, 2014
Redacción Carroya.com

Este Matra Simca Bagheera fue importado de los Estados Unidos por su actual propietario, quien inicialmente buscaba un carro convertible europeo, pero al encontrar disponible el Bagheera no buscó más (muy pocos de ellos llegaron a este continente). 

Al recibirlo debió someterlo a una restauración completa. La estructura metálica estaba muy deteriorada y la carrocería plagada de remiendos poco técnicos. El trabajo fue riguroso.

Inicialmente optó por cambiar ese poco popular lila por un plateado que hoy luce intacto. 

Los demás cambios fueron vistos una vez los periodistas de CarroYa subieron a este vehículo (único en el país) y dieron un corto pero enriquecedor paseo.

Para empezar, este carro es más bajo de lo que parece. El piloto invitado fue el primero en subirse e infortunadamente, el único en recibir un fuerte golpe en la cabeza.

Por fortuna, las sillas aunque muy bajas son bondadosas en espacio; los dos pasajeros y el piloto pueden estirar las piernas sin problema alguno. La posición es similar a la que se toma en un monoplaza. 

Una vez adentro, se pueden identificar algunas características interesantes: timón con la parte inferior recortada, palanca de cambios con un tacto poco preciso y pedales de accionamiento suave. 

Panel de instrumentos fabricado por Veglia (muy completo en cuanto información útil se requiere), con tacómetro, velocímetro e indicadores de aguja para la presión del aceite, la temperatura del líquido refrigerante del motor, el nivel de combustible y de carga del sistema eléctrico; además de un radio AM/FM montado de manera vertical.

Al girar la llave de encendido se siente un agradable 'ronroneo' detrás de los pasajeros y el piloto. El piloto deja que el propulsor tome temperatura e introduce la primera velocidad; acelera y el carro se mueve con suavidad y responde con propiedad. 

Se van introduciendo los cambios uno a uno y va ganando velocidad. Las suspensiones son rígidas y aptas para conducir a gran velocidad. Los frenos son muy efectivos y el sistema de dirección es preciso y suave (lo que no permite extrañar ningún mecanismo de asistencia).

Acelera, frena y toma las curvas con la satisfacción de estar conduciendo un deportivo muy original, que seguramente no tiene un rabioso propulsor pero que se comporta a la altura. Con una producción de torque que permite incluso tomar curvas a muy baja velocidad en tercera marcha y recuperar el ritmo fácilmente sin tener que rebajar a segunda.

El ajuste general es bastante bueno; es un auto equilibrado. Bajo esa carrocería plateada, fabricada en materiales muy livianos, se hace sentir un interesante compendio técnico, que tomó componentes de serie de modelos Simca y les dio un aire muy deportivo para deleite de los que aman los autos originales, pero sin complicaciones técnicas.

Asesoría externa: Roberto Nigrinis.

 




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