Cinco cosas que le suceden a un vehículo en un choque

Oct 03, 2018
Redacción Carroya.com
Cinco cosas que le suceden a un vehículo en un choque
Imagen: 123rf.com

Mientras la seguridad activa previene accidentes, la pasiva reduce el riesgo de sufrir lesiones. Todo trabaja en conjunto. El objetivo: salvar vidas.

A continuación, se hace una descripción de cómo actúan ciertas partes del vehículo al momento de un choque inevitable.

El motor

Por sí mismo no tiene injerencia en la seguridad pasiva del vehículo, salvo por la cualidad de sus soportes que se desgarran al momento de una fuerte colisión para permitir que éste se descuelgue y se proyecte por debajo de la carrocería, evitando que penetre en el habitáculo.

La estructura

Las investigaciones de las automotrices más avanzadas del mundo apuntan hacia el uso tanto de diferentes materiales y a diseños ‘inteligentes’ que permitan una deformación programada de la estructura del vehículo. 

Las puntas del chasís, por ejemplo, se elaboran con pliegues previamente estudiados para que sea por allí por donde el acero se ‘arrugue’ y ayude a disipar la energía.

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El parachoques

Es la ‘primera línea de defensa’ en una colisión, aunque por sí mismos no atenúan ni disipan la energía.

Detrás de los parachoques hay elementos absorbedores de energía de diferentes materiales (aluminio, plásticos y espumas de compuestos polimerizados) que en su conjunto se llaman ‘crashbox’.

La cabina

es considerada una celda de seguridad para los ocupantes del vehículo. Los parales, que se distinguen con las letras A, B, C y D (éste último en el caso de las camionetas), en conjunto con las barras de protección contra impactos de las puertas, se elaboran de forma tal que mitiguen las consecuencias de choques laterales, volcaduras, etc., gracias al uso de aceros de alto límite elástico y materiales compuestos.

‘Airbags’ y cinturones

Los vehículos vienen equipados con el Sistema Suplementario de Retención (SRS) que prevé la acción escalonada y en conjunto de varios sistemas. 

Inicialmente, ante un choque frontal que suponga una desaceleración instantánea de menor de cuatro gravedades y a un ángulo no mayor de 15 grados, el cinturón de seguridad retiene adecuadamente a las personas, siempre y cuando lo lleven ajustado a la zona pélvica y en diagonal sobre el esternón y la clavícula. 

Cuando se superan esos límites físicos, y en un cuarto de segundo, actúan los 'pirotensores' de los cinturones, ajustando las reatas, y luego actúan los limitadores de esfuerzo que previenen lesiones de la reata en el esternón y clavícula aflojando un poco la tensión. Luego sí se activan los ‘airbags’, entre 15 y 30 milisegundos.

 

Fuente: Revista Motor.




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