Cuidar bien su carro le ahorrará dinero

Oct 22, 2014
Redacción Carroya.com
Cuidar bien su carro le ahorrará dinero

Pero todo depende también de la 'chancleta' del conductor. Identifique cómo cuidar bien su carro para ahorrar en costos.

Los vehículos más comunes en nuestro país son los que ruedan con motores de entre 1,6 y los 2,5 litros, y son los menos consumidores en proporción a su potencia porque no requieren demasiada aceleración para circular a buena velocidad, a diferencia de los motores pequeños (económicos, pero lentos) o los grandes, potentes, pero tragones.

Pero no todo depende del tamaño del motor: la edad, el diseño, la configuración y el estado general son determinantes para el consumo. Por eso es muy importante la revisión previa de sus partes, especialmente en un tema clave para el consumo: la sincronización.

Un carro sincronizado rinde toda su potencia y requiere menos acelerador que aquel cuyo motor funciona irregularmente: a menor 'chancleta', menor consumo. Por eso las aceleradas y frenadas abruptas generan un gasto de gasolina superior al normal. Pero si el carro va relajado, a una velocidad constante y bien revolucionado, el consumo cede.

Fresco, revoluciónelo

Un vehículo acostumbrado a circular por carretera es mucho más 'sano' que uno que nunca ha salido de la ciudad. Sacarlo a pasear es un premio para él porque su motor trabaja a buena potencia, que es para lo que finalmente fue hecho.

Durante un viaje el carro 'respira otro aire', descansa de los huecos de la ciudad, se libera de la contaminación, recibe más oxígeno y recorre en un fin de semana más de lo que está acostumbrado a andar, lo cual es ideal para un motor que está hecho para aguantar 200 mil kilómetros sin que le duela un pistón.

Pero todo depende también del dueño, que debe manejarlo bien y alimentarlo como corresponde. El más nocivo es ese conductor que le gusta demostrar cómo el carro sube 'sobrado' en cuarta de Melgar a Bogotá, y lo lleva colgado. Sin querer queriendo lo está haciendo consumir mucho más combustible y de paso le altera el motor, pues lo lleva durante horas en potencia mínima.

Un vehículo que circula ahogado produce en el motor más carbón, hollín y residuos contaminantes, gasta sus partes interiores más rápido y contamina el aceite o hasta lo hace salir a mayor velocidad. Por eso es importante llevar el carro 'aceleradongo' (en términos de revoluciones, no de velocidad).

El acelerador debe usarse para subir a las revoluciones que toca (idealmente entre 3.000 y 4.000). Por eso los fabricantes jamás recomiendan que se metan todos los cambios en una sola cuadra para ahorrar combustible porque son más los daños en el motor que el beneficio en la billetera.

En Bogotá come más

Otro tema para tener en cuenta es que la combustión es más lenta en un ambiente con menos oxígeno, es decir, el vehículo pierde potencia y consume más.

Los cálculos de los ingenieros mecánicos demuestran que, por cada 1.000 metros de altura, el motor pierde 10 por ciento de potencia y exige más plata para gasolina. Sin embargo, los requisitos de octanaje a 2.600 metros son menores que en la playa, luego en Bogotá se puede usar gasolina corriente sin que el carro pistonee, pero más abajo se sentirá el cascabeleos si usa ese mismo combustible.

La mejor forma de saber si su vehículo aguanta gasolina corriente en las alturas es escuchándolo, especialmente cuando arranca en los semáforos o circula a bajas revoluciones en un trancón. Cada cascabeleo es un llamado del motor para que le dé gasolina más rica en octanaje.

En cuanto los aditivos y mejoradores de octanaje, no son necesarios porque los mismos combustibles traen todos los componentes que necesita un motor para su buen funcionamiento. Sin embargo, hay aditivos que limpian los sistemas y son más contundentes si se añaden cuando el tanque está bajo de combustible. Se revuelven mejor con la gasolina y limpian más eficientemente los chicleres y los inyectores.

El 'refajo'

Mezclar gasolina extra con corriente es químicamente factible y le permite al conductor ahorrarse unos pesos a la hora del tanqueo. Obviamente, hay que averiguar 'a oído' cuál es la proporción ideal, es decir, que el refajo que se le está dando al carro sea el correcto para su funcionamiento.

La gasolina extra tiene 93 octanos y la corriente tiene 86 y, según los expertos, en alturas medias como Bucaramanga o Medellín, la proporción 50/50 funciona bastante bien. Aunque muchas estaciones de gasolina ofrecen el combustible y mezclado, la recomendación es revolver teniendo en cuenta la proporción que realmente necesita el vehículo.

¿Cómo encontrar el octanaje requerido? Si, al pisar el acelerador a fondo, se siente cascabeleo, es probable que no esté bien sincronizado o que la gasolina no tenga el octanaje que necesita el motor.

En ese caso, lo mejor es pedirle al operario de la bomba que le eche, por ejemplo, nueve galones de corriente por una de extra. Si el vehículo sigue pistoneando, se debe bajar la proporción a 8/1, y así sucesivamente, hasta que desaparezca. Cabe decir que, entre más abajo, la proporción de extra debe aumentar.

¿La inyección necesita extra?

Teniendo en cuenta que la utilización de gasolina extra o corriente tiene que ver con la compresión y no con el sistema de alimentación, los vehículos con sistema de inyección no deben alimentarse obligatoriamente de gasolina extra.

La extra no es más limpia que la corriente, como se cree equivocadamente. Por el contrario, es más fácil que al conductor le metan 'gato por liebre' con la extra, pues las estaciones de servicio con malos hábitos podrían mezclarla con la corriente para ganar más con menos, sin que el usuario se dé cuenta.

Nuestra recomendación: ensaye con un poquito de corriente y esté atento a detonaciones o aumentos de temperatura de funcionamiento, sin olvidar que los motores modernos tienen una mayor relación de compresión y tiene controles que atrasan la chispa de manera automática para evitar las detonaciones.

 

Fuente: EL TIEMPO, sección Vehículos

 




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