Cómo identificar los defectos de una moto usada

Ene 04, 2015
Redacción Carroya.com
Tenga en cuenta estos pasos y su decisión de compra será más acertada al comprar una moto
Tenga en cuenta estos pasos y su decisión de compra será más acertada al comprar una moto

Toda inspección completa debe tener al menos cinco elementos: documental, estructural, de elementos exteriores, eléctrica y mecánica.

Inspección documental

Esta es quizás la más importante pues la moto puede estar en perfecto estado físico pero si no tiene los papeles en orden  simplemente no sirve de nada.
Claro que más allá de los papeles, lo importante es la inspección documental que incluye la verificación del número VIN,
que se compone de 17 caracteres (cifras y letras en mayúscula, exceptuando i, o, ch, ñ, q, ll) de cuatro milímetros de altura como mínimo y que viene grabado en diferentes partes del bastidor.

Adicionalmente, conviene acudir a las autoridades de trámites y solicitar un certificado de tradición donde conste el paz y salvo de impuestos (aplica para motos de más de 100 cc) y en el que pueda constatar la información de la tarjeta de propiedad como los datos del propietario y de la motocicleta (VIN, número de motor, color, especificaciones técnicas, registro de importación, etcétera).

También es importante constatar la vigencia del SOAT y de la Revisión Técnico Mecánica que es obligatoria para motos de más de dos años de antigüedad y de renovación anual.

Inspección estructural

Una inspección escrupulosa del bastidor de una moto implica el desmonte de todos sus elementos mecánicos para así determinar su geometría, porque en las motocicletas todo se soporta en el
chasís y el subchasís. Del chasís verifican el ángulo de caída y el de avance de la rueda delantera, que son fundamentales para la
estabilidad y el confort.

Sin embargo, para inspecciones menos rigurosas basta con verificar la uniformidad de las soldaduras, que no presenten fisuras ni grietas, y que el estado de la pintura sea el original.

Cualquier inconformidad implica alguna intervención pasada, lo cual debe ser motivo de sospecha.

Inspección de elementos exteriores

Las partes visuales de la moto, las que estéticamente más impactan, en realidad son las que menos importan en su integridad por ser, en general, fácilmente reparables o sustituibles.

Así, al tanque se le puede verificar la existencia de corrosión (interna o externa), golpes, fugas, fisuras, mientras que a los carenajes el estado de la superficie, su pintura y la presencia de fisuras.

Accesorios como los espejos retrovisores, las luces direccionales, el sillín o la apariencia del tablero de instrumentos (y el funcionamiento del tacómetro y el odómetro) también deben ser
evaluados a partir de su aspecto y funcionalidad.

Inspección eléctrica

Los aparatos eléctricos tienen esa facultad de ser evidentes en cuanto a su funcionamiento. Pero más allá de que, por ejemplo, la farola encienda, es importante verificar su intensidad (2.500 lux, si se tiene el equipo) e inclinación (al parquear la moto a un metro de una pared, el foco de luz debe estar el 4 por ciento por debajo de la altura de la mitad de la misma farola al piso). En la luz trasera deben operar tanto la luz de parada o freno como la de posición, y que todas las cuatro direccionales funcionen.

Pero además es importante verificar el estado de los contactos de la caja de fusibles y de la batería en búsqueda de corrosión, grietas en los protectores de los conectores, golpes, estado de su soporte y anclaje, cables con aislamiento, etcétera.

En la parte eléctrica del tablero de instrumentos hay que fijarse en el funcionamiento de los indicadores, la luminosidad, los testigos
direccionales, el indicador del nivel de combustible y la lámpara de alerta de bajo nivel de aceite.

Un encendido inmediato y sin vacilaciones es un buen síntoma de que el sistema de ignición (batería, interruptor, cable de alta, bobina, bujía) está en buenas condiciones.

Inspección mecánica

Por último, aunque no por ello menos importante, viene la revisión de las partes mecánicas, en la que hay que aguzar los sentidos
para acertar en la decisión. Primero, el motor y la transmisión no deben presentar golpes ni fisuras en sus carcasas.

Si el motor es de refrigeración por aire, verifique que el estado de las aletas intercambiadoras de calor esté impecable; pero si es por agua o aceite, constate el estado del radiador, del motoventilador
y del enfocador del radiador.

En cuanto al kit de arrastre, descarte que haya corrosión, dientes de piñones traseros afilados o con forma de gancho y alabeo en el disco trasero.

La cadena también debe ser objeto de una minuciosa evaluación.
Tuercas y tornillos del motor no deben estar maltratados porque esto indica que ha sido intervenido por personal no calificado.

Compruebe los niveles de los fluidos. En materia de la compresión se puede hacer la prueba de fugas en la que un motor en buen
estado registra unas 150 libras por pulgada cuadrada.

Por su parte, el sistema de escape, además de que no debe presentar fisuras u orificios, es importante que tenga los protectores originales para evitar quemaduras y que el nivel de ruido sea mínimo. La presencia de aceite a la salida indica
un motor en mal estado.

La suspensión debe permitir un suave rodaje de la moto, sin golpes ni ruidos. Así, no debe haber fugas de aceite y el desplazamiento del émbolo debe ser uniforme y sin dificultades.

Para comprobar el estado de los resortes, se comprime
la suspensión y no debe estar muy blanda ni presentar tendencia al rebote. Los sistemas telescópicos son simétricos y con holguras
mínimas.

El sistema de embrague no debe presentar resistencia al avance, lo cual se detecta más que todo al arranque por la falta de
transmisión de potencia a la rueda trasera y falta de fuerza en subidas.

También es importante revisar la guaya (que no presente hilos sueltos ni mordeduras) y que el sistema hidráulico no tenga fugas.

Del sistema de frenos hay que ver que los discos no tengan rayaduras, canales, alabeo, fisuras, muestras de calentamientos; que las mordazas del freno garanticen una frenada eficaz y que no haya fuga de líquidos; que las mangueras no tengan fisuras ni fugas; que las campanas no estén deformadas y, si es posible, verificar el estado de las bandas.

Cuando el sistema sea de varillas, debe asegurarse un funcionamiento adecuado al momento de aplicar los frenos y al liberar la tensión. Ponga atención al recorrido del manillar, que debe dejar un juego libre de hasta tres milímetros (ni más ni menos).

Finalmente, revise la geometría de los rines en búsqueda de indeseables alabeos, deformaciones, fisuras, corrosión o ruidos por fallas en los rodamientos.

Así mismo, en la verificación del exterior de las llantas hay que eliminar la presencia de golpes, desgaste irregular, protuberancias, desgaste de la banda de rodadura y despegue o ruptura de las bandas.

Si luego del ejercicio la moto pasa la prueba, viaje seguro. Según el Ministerio de Transporte, los motores usados de automotores se pueden comercializar siempre y cuando se haya cancelado la matrícula por causas como hurto o destrucción total del automotor y previo cumplimiento del trámite ante el organismo respectivo.

 

Fuente: Cesvi Colombia

 

 




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